viernes, 10 de julio de 2015

El protagonista: El sentir


Quizás no sería darle todas las competencias al corazón para hacer y deshacer, sino buscar "un cierto equilibrio".

El equilibrio del cual hablo yo no es mantenerse sin caerse, seguir recto sin desviarte de tu linea, es mantener una CIERTA equidad entre sientes y piensas, dándole más importancia a lo que sentimos que a lo que pensamos.

Antes pensábamos y hacíamos según los pros y contras que teníamos, según lo que nuestra mente nos había dicho y ahora yo expongo que sea al revés, que primero filtremos con lo que sentimos y después pase a la mente. Primero sentir y luego pensar. Incluso me atrevo a decir, que si sentimos y creemos firmemente en una situación concreta, no haya más filtro, adelante y ya veremos que consecuencias nos trae. Hay muchas veces que ese impulso que tenemos o intuición o como queramos llamarlo nos ha llevado a tener cosas que si no nos hubiéramos arriesgado de este modo habríamos conseguido.

Considero que estamos en la época de hacerle caso a algo que lleva muchos años en segundo plano porque generación a generación se ha ido trasladando la misma información y no es otra que tener emociones o hablar de emociones o que te vieran ya solo el tener síntomas de ser emocional era debilidad casi era un pecado, era como si bajaras de un pedestal el que te vieran flaquear, hacerle caso a las emociones.

Hacerle caso a las emociones es claramente un grito de....sintamos, amemos, lloremos, miremos que nos pasa, veamos que nos trae una dolencia para aprender y para qué ha venido a nosotros, que nos quiere enseñar, tratemos a las personas como personas, hablemos a las personas como personas, no sintamos carga de cosas que no nos corresponden porque en la familia siempre se ha vivido de esta forma, fluyamos.Vivamos, hagamos que nuestro entorno sea un cultivo de enseñanza, amor, sentimientos positivos, potenciemos las habilidades de las personas que nos rodean, comprendamos que hay momentos de bajón y que hay que dar espacio. Recreemosnos en una sonrisa, una mirada, en un gesto, en una conversación. Disfrutemos de lo que hacemos en el momento que lo hacemos, dejemos atrás los miedos que no nos llevan más que a situaciones que nos duelen más que nos enriquecen. Comparte lo que sabes, habla con las personas, prestales atención, haz caso al que se dirige a ti porque por algún motivo lo hace, ofrece tu ayuda.... todas estas cosas y seguro que otras muchas más que se me olvidan es de lo que yo hablo de emociones.

Es poder sentir desde el pensamiento, es decir,sentir primero lo que estas pensando, que entre la mente y el corazón haya un hilo muy fino que te una a el para que todo lo que tu estas pensamos sea directamente sentido por el corazón y sea él quien te diga si realmente esto es lo que debes hacer o si o si no.

A menudo dejamos que nuestra mente sea más importante que el corazón y en el fondo lo que debería mandar es lo que sintieras y no lo que te dice la mente que como es muy lista te hace a veces ver cosas que no son reales, que tu te las estas creando para no hacer otras que te vendrían mejor.

Seguro que hemos oído decir esto de ...no me da buenas vibraciones..las vibraciones no vienen del cerebro sino del interior, del corazón, de sentir, de saber que hay algo que no te conectara con esa situación y por lo tanto en ese momento no debes ir hacia ese punto o coger esto que no te hace vibrar.

No digo que hay que hacer directamente todo lo que te haga sentir sino que haya un pequeño filtro, claramente la mente es importante a la hora de tomar las decisiones pero que sea lo que sientas quien de la orden a la mente para actuar.

Si vemos que es una apuesta muy arriesgada, quizás el equilibrio sería la valoración del mismo modo o el mismo tanto por ciento por corazón y mente.

Habrá personas que piensen que es una locura que dejemos en manos del corazón, de lo que sentimos, de lo que nos inspiran ciertos aspectos que nos pueden llevar a cometer errores porque no hemos meditado suficientemente o que si no piensas bien...pero realmente si nos paramos a pensar, cuantas veces hemos dejado de hacer cosas porque la mente ha dicho más que el corazón cuando realmente lo que queríamos era hacer todo lo contrario....La respuesta quizás´nos sorprendería con alto valor de muchas veces...

La vida es un camino de aprendizajes. Habrá personas que digan que no es un camino de rosas pero precisamente por este motivo si ya no es un camino de rosas y encima nos empeñamos en hacerlo más complicado.... vive de las cosas sencillas o que te resulten sencillas, la sencillez a lo mejor no es lo que se lleva ero resulta que cuanto más sencillo actúas, más resultados recibes.

Por tanto demos alas a nuestro corazón para sentir.

SIENTE!!

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